¿Cuál es el límite de emisiones de los motores diésel en los lugares de trabajo?

| Captación y filtración | Sistemas de extracción de gases de escape Protección de la salud

Los gases de escape diésel en el lugar de trabajo son un tema fundamental para los operadores de los parques de vehículos. En cuanto los vehículos arrancan, maniobran o se someten a revisión con el motor en marcha en espacios cerrados, las sustancias contaminantes se introducen en el aire del recinto. El valor límite en el lugar de trabajo para las emisiones de los motores diésel es de 0,05 mg/m³, expresado en carbono elemental (CE) presente en la fracción de partículas de las emisiones de los motores diésel. Sin embargo, para los operadores no solo es relevante el valor límite en sí, sino sobre todo la cuestión de cómo se pueden limitar de forma fiable los gases de escape diésel en el lugar de trabajo durante el funcionamiento de los naves. Precisamente en las naves cerradas para vehículos, no basta con prestar atención a las emisiones solo cuando ya han llegado al aire interior. Es fundamental reducir la contaminación de forma precoz y organizar las áreas de trabajo de tal manera que los trabajadores estén lo menos expuestos posible.

 

Por qué los gases de escape diésel son tan problemáticos en el lugar de trabajo

Los gases de escape diésel en el lugar de trabajo son mucho más que una molestia olfativa pasajera. En naves, depósitos y talleres, cuando los motores de combustión y diésel están en marcha, pueden acumularse rápidamente sustancias contaminantes como el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el benceno, otros hidrocarburos y partículas de hollín. Incluso una exposición breve puede provocar irritación ocular y de las vías respiratorias, dolores de cabeza, mareos y trastornos circulatorios.

Especialmente en naves cerradas donde se guardan vehículos, esto se convierte rápidamente en una situación de exposición recurrente. Si se mueven varios vehículos de forma sucesiva o simultánea, una parte de las emisiones permanece en la zona de trabajo y puede deteriorar considerablemente la calidad del aire. Por ello, los gases de escape diésel en el lugar de trabajo no son solo un problema en momentos concretos de inspección o maniobra, sino durante todo el tiempo de uso del hangar.

 

Qué significa el valor límite en la práctica

El valor límite no se refiere a la mezcla completa de gases de escape visible, sino a las partículas de hollín del diésel, medidas como carbono elemental. Precisamente esta referencia de medición es decisiva para la evaluación en el ámbito laboral. En el día a día de la empresa, esto significa que, tan pronto como se utilicen vehículos de forma habitual en el interior de las naves, hay que comprobar si los gases de escape diésel pueden acumularse en el lugar de trabajo en concentraciones relevantes.

Sin embargo, para los responsables de naves cerradas, el valor numérico por sí solo no supone el verdadero reto. Lo más importante es determinar si la explotación está organizada y equipada técnicamente de tal manera que las emisiones ni siquiera lleguen a la zona de respiración de los trabajadores. Es precisamente en este punto donde un valor límite se convierte en una tarea concreta de planificación y protección.

 

Qué riesgos para la salud son especialmente relevantes en las naves de vehículos

En los naves cerradas, los gases de escape diésel no solo suponen una carga a corto plazo, sino que también pueden acarrear riesgos a largo plazo. Para los operadores es especialmente relevante que las cargas típicas a menudo no se producen de forma aislada, sino que surgen de la interacción entre el uso de la nave, los movimientos de los vehículos y los tiempos de funcionamiento recurrentes de los motores.

En este sentido, resultan especialmente críticos:

  • los arranques repetidos de los vehículos en el recinto
  • los movimientos de maniobra en el interior
  • períodos prolongados de funcionamiento del motor durante pruebas o trabajos de mantenimiento
  • la presencia de varios vehículos en una misma zona de la nave
  • la presencia habitual de trabajadores en la zona de emisiones

Cuanto más se den estos factores de forma conjunta, más importante resulta contar con una solución técnica que capte las emisiones directamente en el punto de origen.

 

Por qué es tan importante la captación directa en la industria

Cuanto antes se capturen los gases de escape, menor será la contaminación en la zona de trabajo. Por eso, la captación directa en los naves para vehículos desempeña un papel tan importante. Si las emisiones se captan directamente en el vehículo y se evacuan fuera de la nave, las sustancias relevantes ni siquiera llegan a dispersarse en el aire interior. En el caso de los gases de escape diésel en el lugar de trabajo, esta suele ser la forma más fiable de garantizar la protección de la salud en el día a día.

 

Ejemplo de producto para naves cerradas de vehículos: AirRail

Un ejemplo de solución es el sistema AirRail de Blaschke. Los canales de aspiración con ranuras de aluminio se montan en el techo en paralelo a la dirección de marcha y desempeñan al mismo tiempo la función de rieles de soporte, rieles de desplazamiento y mangueras horizontales. El sistema es ideal para plazas de aparcamiento con dos o tres vehículos aparcados en fila, incluso cuando los tubos de escape se encuentran en la parte trasera o lateral. Precisamente en los garajes con movimientos recurrentes de vehículos, esta lógica del sistema resulta interesante, ya que facilita el funcionamiento del garaje y, al mismo tiempo, favorece la libre circulación y una disponibilidad operativa fiable. Para los operadores de naves cerradas, este es un buen ejemplo de cómo los gases de escape diésel en el lugar de trabajo no solo pueden evaluarse teóricamente, sino que también pueden limitarse de forma eficaz desde el punto de vista técnico.

 

Aspectos que los operadores deben tener en cuenta en la práctica

El valor límite de las emisiones de los motores diésel es un criterio importante. Sin embargo, para el día a día en los hangares de vehículos, lo decisivo es, sobre todo, cómo se puede cumplir este valor de forma segura. Por lo tanto, los operadores no solo deben fijarse en los parámetros de medición, sino centrarse en el uso real del hangar.

Lo más importante es:

  • la frecuencia con la que los vehículos arrancan o maniobran en el hangar
  • cuánto tiempo funcionan los motores en el interior
  • cuántos vehículos se mueven al mismo tiempo
  • cuánto tiempo permanecen los trabajadores en el recinto del pabellón
  • si los gases de escape se recogen directamente en el punto de origen

En cuanto esto se convierta en una exposición recurrente, se necesita una solución que respalde de forma permanente el funcionamiento del pabellón y no solo alivie la situación a corto plazo.

 

El aire limpio empieza en la nave de vehículos

Los gases de escape diésel en el lugar de trabajo suponen un grave riesgo para la salud, la seguridad operativa y la calidad del aire en naves cerradas. El valor límite para las emisiones de los motores diésel en las zonas de trabajo es de 0,05 mg/m³ EC. Por ello, para los operadores es fundamental evitar que las emisiones lleguen siquiera a la zona de trabajo.

 

Quien desee equipar su nave de vehículos con vistas al futuro no debe limitarse únicamente al valor límite. Solo una solución técnica adecuada garantiza que los gases de escape diésel en el lugar de trabajo se limiten de forma fiable en el día a día. Con sistemas como AirRail, Blaschke ofrece la posibilidad de capturar las emisiones directamente en el origen y mejorar de forma duradera la calidad del aire en naves cerradas. ¡Póngase en contacto con nosotros ahora para recibir un asesoramiento sin compromiso!

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Absaugschlauch montiert an einem Feuerwehrfahrzeug aufgenommen von hinten/oben